Luis XIV trasladó la corte real a Versalles en 1682. Después de que la Revolución vaciara el palacio de gran parte de su mobiliario, Luis Felipe lo transformó en un Museo de la Historia de Francia, inaugurado en 1837.
- El Palacio - El circuito principal de visitantes pasa por los Apartamentos de Estado del Rey, la Galería de los Espejos, las Salas de la Paz y de la Guerra y los Apartamentos de la Reina.
- Los jardines - El paisaje de André Le Nôtre es una inmensa composición de avenidas, parterres, fuentes, esculturas, vistas controladas y arboledas ocultas.
- El Dominio de Trianon - El Gran Trianon, construido a partir de 1687 bajo la dirección de Jules Hardouin-Mansart, ofrecía a Luis XIV un escape de la formalidad de la corte. El Pequeño Trianon, terminado en 1768 por Ange-Jacques Gabriel, es una declaración notablemente pura del neoclasicismo francés. María Antonieta lo recibió de manos de Luis XVI en 1774.
- El Dominio de María Antonieta - El Jardín Inglés, el Templo del Amor y la Aldea de la Reina revelan una forma de vida aristocrática más pintoresca, teatral y privada.
- El Museo de la Historia de Francia - Creadas por Luis Felipe, estas extensas galerías utilizan retratos, esculturas y enormes pinturas narrativas para construir una historia visual de la nación francesa.
Uno de los lugares que genuinamente merece la frase “verlo una vez en la vida”, pero solo si le dedicas suficiente tiempo.
La Galería de los Espejos es icónica, pero Versalles se vuelve verdaderamente interesante cuando vas más allá de ella: desde el espectáculo oficial hasta el refugio privado, del jardín geométrico a la aldea artificial, de la residencia real al museo revolucionario y nacional.
El principal riesgo es vivirlo como una procesión abarrotada a través de habitaciones doradas. Una entrada programada por la mañana, una ruta selectiva por el palacio y una tarde sin prisas en el Trianon te brindarán una visita mucho más rica.
Sobre el lugar
Descripción
Luis XIV trasladó la corte real a Versalles en 1682. Después de que la Revolución vaciara el palacio de gran parte de su mobiliario, Luis Felipe lo transformó en un Museo de la Historia de Francia, inaugurado en 1837.
¡No te lo pierdas!
Versalles es la expresión definitiva del arte utilizado como lenguaje político.
Cada superficie contribuye a la puesta en escena: los techos pintados transforman a Luis XIV en Apolo; los espejos demuestran el poder manufacturero francés; los jardines imponen un orden geométrico a la naturaleza; los retratos establecen la imagen de la monarquía; las ceremonias convierten la arquitectura en una jerarquía de acceso.
Sin embargo, Versalles es más que el mundo del Rey Sol. Contiene los espacios íntimos de María Antonieta, importantes pinturas históricas francesas, arquitectura neoclásica, historia revolucionaria y exposiciones temporales que frecuentemente introducen perspectivas contemporáneas.


















