De un vistazo
Treinta años de recuerdos, emociones y materiales cambiantes, vistos no como un adiós al pasado, sino como el comienzo de lo que está por venir.
Por qué ir
Qué vas a ver
Obras creadas entre 1996 y 2026, que trazan un recorrido artístico que va desde el dibujo y los libros hasta el papel, los textiles, los objetos y las instalaciones arquitectónicas. Prepárate para ver superficies táctiles, fragmentos de lenguaje y composiciones en las que el negro, la textura y la repetición tienen tanto significado como las formas mismas.
Ritmo de la visita
La exposición abarca treinta años, pero es probable que la sientas más atmosférica que densamente documental.
No te lo pierdas
El diálogo entre las obras tempranas y las recientes. Fíjate en cómo se expande el vocabulario del artista: desde la intimidad del papel y los libros hasta los textiles y las estructuras que empiezan a ocupar el espacio circundante.
Observa también los negros: rara vez son planos o absolutos. Las diferencias de peso, brillo, pliegues y transparencia dan a cada superficie su propia temperatura emocional.
Artlovers Tip
No es necesariamente una razón para viajar a Madrid por sí sola, pero sí una de las exposiciones en galerías más interesantes para incluir en una ruta de APERTURA, especialmente para quienes se sienten atraídos por el arte contemporáneo poético, sensorial y centrado en el material.
Combínala con otras galerías de Carabanchel para disfrutar de una de las rutas de arte contemporáneo más potentes de Madrid.
En la exposición
Conoce al artista
Descripción
I Have No Regret for the Past and This Is Not the End of the World recorre treinta años de la práctica de Joël Andrianomearisoa sin presentarse como una retrospectiva convencional. En lugar de dividir su carrera en periodos fijos, sigue la expansión continua de su lenguaje artístico: del dibujo a los libros de artista, del papel delicado a la tela, y de los objetos individuales a entornos moldeados por su formación arquitectónica.
El pasado aparece aquí como un material activo en lugar de algo terminado. Los recuerdos permanecen incrustados en pliegues, fibras, superficies y palabras, listos para ser transformados por cada nueva obra. Esto hace que la exposición trate menos sobre la nostalgia que sobre la continuidad: la idea de que la creación siempre avanza, incluso cuando regresa a emociones o gestos anteriores.
En el centro se encuentra la capacidad de Andrianomearisoa para dar presencia física a sentimientos difíciles de nombrar. Sus obras no ilustran el amor, la ausencia, el deseo o la melancolía directamente. Crean espacios en los que esas emociones pueden emerger, permitiendo que algo profundamente personal se vuelva reconocible y compartido.
No me arrepiento del pasado y este no es el fin del mundo
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