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Un estudio de los años de formación de Botero en Nueva York, rastreando su evolución desde la pintura expresiva hasta su icónico lenguaje volumétrico.
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Artlovers Tip
Presta mucha atención a las obras más pequeñas prestadas por la Fundación; a menudo revelan los primeros experimentos del artista con la compresión espacial y las proporciones exageradas que acabarían convirtiéndose en su sello personal.
Dado que la exposición es en The Breuer, vale especialmente la pena incluirla en un paseo artístico por Madison Avenue / Upper East Side, en lugar de convertirla en un destino único.
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Descripción
Botero en Nueva York es presentada por Sotheby's en colaboración con la Fundación Botero en The Breuer, la nueva sede de Sotheby's en el Upper East Side, del 22 de julio al 7 de septiembre de 2026. Es la primera exposición dedicada a un solo artista en el emblemático edificio Breuer bajo la gestión de Sotheby's.
Fernando Botero (1932–2023) fue un artista colombiano reconocido por sus figuras voluminosas, proporciones exageradas y su distintivo sentido del humor. Inspirándose en la vida latinoamericana, la historia del arte europeo y temas cotidianos, desarrolló un lenguaje figurativo único que exploraba el volumen, el poder, la belleza y el comportamiento humano.
La exposición se centra en el periodo 1960–1973, cuando la relación de Botero con Nueva York desempeñó un papel crucial en su desarrollo artístico. Llegó a la ciudad en un momento dominado por el expresionismo abstracto y el emergente lenguaje del Pop Art, pero siguió deliberadamente un camino muy distinto: una pintura figurativa arraigada en la historia del arte y el cuerpo humano.
En lugar de simplemente rechazar el arte estadounidense contemporáneo, Botero absorbió algunas de sus inquietudes mientras desarrollaba su propio vocabulario. Durante estos años, su pintura pasó de una pincelada más expresiva hacia una mayor planitud, claridad, proporción geométrica y espacio comprimido. Este fue el periodo en el que los volúmenes exagerados que se convirtieron en su sello distintivo se estaban consolidando plenamente.
Un aspecto especialmente interesante es la relación de Botero con el canon occidental. Sus pinturas reinterpretan repetidamente obras y temas de la historia del arte europeo —Velázquez, Leonardo y otros— pero los transforman a través de sus formas radicalmente expandidas y su distintivo sentido de la proporción. Este diálogo entre la imaginería histórica y la cultura visual contemporánea es fundamental para entender su obra.
El contexto neoyorquino también es importante. Botero estuvo rodeado por la energía de la escena artística de Nueva York mientras se mantenía deliberadamente opuesto a la abstracción. Por lo tanto, sus figuras monumentales pueden verse como una respuesta alternativa a algunas de las mismas preguntas que ocupaban a artistas como Willem de Kooning y los artistas de la Escuela de Nueva York.
La exposición incluye más de 35 pinturas, esculturas y pasteles, con obras importantes en préstamo de la Fundación Botero, así como obras puestas a la venta. Varias piezas proceden de la colección familiar del artista y nunca antes se habían mostrado públicamente, lo que hace que esta sea más que una presentación comercial convencional.
Por qué merece el viaje
★★★★½ — Una parada muy recomendable para los amantes de Botero y del arte del siglo XX.
El verdadero valor de la exposición es su especificidad: en lugar de intentar contar toda la historia de Botero, aisla los años de Nueva York y muestra cómo un artista colombiano desarrolló uno de los lenguajes figurativos más reconocibles del siglo XX mientras estaba rodeado de una escena artística estadounidense radicalmente diferente.
Ambiente para Artlovers: Lúdico · Monumental · Ingenioso · Provocador · Vibrante










