
Jenny Saville en Ca' Pesaro
Un encuentro monumental de carne y óleo, donde los cuerpos contemporáneos de Jenny Saville respiran entre los fantasmas de los maestros venecianos.
Jenny Saville pinta el cuerpo sin pedirle que sea bello, perfecto, pequeño o aceptable. Su obra es carne, presión, vulnerabilidad, poder — y pintura a todo volumen.

Jenny Saville in her studio. © Jenny Saville
Jenny Saville (nacida en 1970, Cambridge) es una pintora británica conocida por sus representaciones monumentales del cuerpo humano a una escala confrontativa. Es una de las integrantes de los Young British Artists, apoyada por Charles Saatchi.
Pintura figurativa contemporánea · Young British Artists · Arte feminista · Pintura corporal neoexpresionista
Se dio a conocer a principios de los años 90 tras estudiar en la Glasgow School of Art, y ha desempeñado un papel fundamental a la hora de situar de nuevo la pintura figurativa en el centro del arte contemporáneo.
Mirar a Jenny Saville significa enfrentarse al cuerpo como si fuera un paisaje.
Sus cuadros suelen ser grandes, crudos, físicos y sin concesiones. La piel no es lisa ni idealizada; está estirada, marcada, amoratada, plegada, cicatrizada, pintada en capas gruesas. El cuerpo se convierte en algo monumental: no es un objeto a juzgar, sino un territorio que debe ser observado con honestidad.
Saville retoma la larga historia del desnudo —desde la pintura renacentista hasta la figuración moderna— y la traslada al presente: cirugía, género, maternidad, carne, violencia, estándares de belleza, vulnerabilidad y poder. Sus figuras no posan para complacer. Ocupan espacio.
Se dio a conocer a principios de los años 90 tras estudiar en la Glasgow School of Art, y ha desempeñado un papel fundamental a la hora de situar de nuevo la pintura figurativa en el centro del arte contemporáneo.
Sin embargo, cuando se trasladó a Nueva York tras el éxito de sus primeras exposiciones en 1994, pasó largas horas observando el trabajo de un cirujano plástico residente en la ciudad. Tomó fotografías mientras asistía a cirugías estéticas y liposucciones. En algunos de sus cuadros de desnudos más famosos, los cuerpos de las mujeres muestran las líneas que los cirujanos suelen dibujar sobre las pacientes antes de someterlas a una liposucción.
Jenny Saville resulta esencial hoy en día porque su obra habla directamente de nuestro tiempo: la imagen corporal, la identidad, la mirada femenina, la presión de la belleza y la política de ser visto.En un mundo obsesionado con los filtros, la perfección y los cuerpos digitales, Saville nos devuelve a la carne: pesada, humana, imperfecta, viva.Sí. Especialmente si quieres entender por qué la pintura sigue importando. Sus obras deben verse en persona porque la escala lo es todo: el cuerpo se vuelve casi arquitectónico, y la propia pintura se siente como piel, herida, movimiento y memoria.Su gran exposición en un museo del Reino Unido, Jenny Saville: The Anatomy of Painting, en la National Portrait Gallery, reunió 45 obras de toda su carrera y confirmó su lugar como una de las pintoras figurativas clave de nuestro tiempo.
No busques la belleza convencional. Busca la intensidad. Aléjate primero y siente la escala. Luego acércate y observa la pintura: los cortes de color, la presión del pincel, la forma en que la carne se vuelve abstracta cuando estás cerca de ella. Pregúntate: ¿a quién se le permite ocupar espacio? Esa pregunta está en el corazón de Saville. Sus cuadros no son solo cuerpos: son actos de resistencia contra la idea de que los cuerpos deben ser controlados, corregidos o invisibilizados.