Fotografía documental, fotografía de calle, observación social, fotografía de arquitectura, cultura vernácula y realismo fotográfico moderno.
En la exposición
Walker Evans hizo que lo ordinario resultara imposible de ignorar: escaparates, carteles, calles, trabajadores, desconocidos, pueblos pequeños: la gramática visual de la América cotidiana.
En 2009, la Fundación MAPFRE inauguró su programa de fotografía con una celebración de Walker Evans. Dieciséis años después, les invitamos a echar una nueva mirada a su obra y descubrir por qué sus imágenes siguen resultando tan increíblemente relevantes hoy en día. Evans destaca como uno de los fotógrafos más influyentes de la historia porque omitió el drama escenificado en favor de algo mucho más honesto.
Su enfoque era reflexivo y sincero, capturando el mundo con un sentido de poesía sosegada que siempre estuvo profundamente conectado con los lugares y momentos que fotografió.
Ahora y entonces ofrece una mirada renovada a la carrera de Walker Evans, desde sus primeros trabajos en la década de 1920 hasta sus experimentos posteriores con la Polaroid. La Fundación MAPFRE dedicó por primera vez una gran exposición fotográfica a Evans en 2009; esta nueva muestra regresa a su obra desde la perspectiva actual.
Podrás ver:
- Fotografías callejeras y figuras anónimas
- Estudios arquitectónicos y edificios vernáculos
- Carteles, escaparates, avisos manuscritos y tipografía urbana
- Imágenes de la vida cotidiana en los Estados Unidos
- Obras de más de cinco décadas de práctica fotográfica
- Un fotógrafo que comprendió que la sociedad moderna se revela en los pequeños detalles visuales
La exposición muestra a Evans no solo como un documentalista, sino como alguien que ayudó a definir cómo la fotografía podía leer una cultura.
Por qué merece el viaje
Imprescindible si te apasiona la fotografía, las ciudades, el diseño, la cultura visual o la historia de Estados Unidos.
Walker Evans es importante porque cambió la forma en que se podía fotografiar lo ordinario. Sus imágenes no dependen del espectáculo; dependen de la atención. Un cartel, una fachada, un pasajero del metro, un escaparate: bajo la mirada de Evans, estos se convierten en pruebas de los valores, hábitos y contradicciones de una sociedad.
Este es el tipo de exposición que aguza la mirada. Tras ver a Evans, la ciudad fuera del museo —sus carteles, ventanas, trabajadores, anuncios y rincones anónimos— empieza a parecer diferente.
Disfrútala bien
No busques el drama en primer lugar; busca la estructura, el detalle y la atmósfera.
Presta atención a los carteles y palabras dentro de las imágenes: Evans trataba el lenguaje visual como parte de la cultura cotidiana.
Fíjate en las personas y los lugares anónimos; son centrales, no secundarios.
Recorre la secuencia sin prisa y observa cómo Estados Unidos aparece a través de fragmentos.
Tras la visita, camina por Barcelona fijándote en los escaparates, la tipografía, las calles y las escenas cotidianas con la «mirada de Evans».
Walker Evans: Ahora y entonces
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