Liebres de bronce antropomórficas se encuentran con cerámicas táctiles en las colinas catalanas, celebrando un legado de escultura británica lúdica e intuitiva.
Fíjate bien en los linóleos como Stones; la sencillez de las líneas revela la formación de Flanagan en el Land Art y su obsesión por las formas crudas y sin adornos.
En la exposición
Barry Flanagan fue un escultor que se movía con soltura entre el pesado silencio de la piedra y la energía ligera de los linóleos. Esta exposición en la Fundació Llorens Artigas revisita su residencia de 1992 en Gallifa, donde rindió homenaje a las tradiciones cerámicas de Artigas y Miró.
Estás observando la forma esbelta y musculosa de una liebre de bronce saltando sobre el fondo del paisaje escarpado. En el interior, grabados delicados como Teapot and cups contrastan con el peso terrenal de las cerámicas moldeadas a mano, capturando el momento en que las manos de un artista encuentran su ritmo en un nuevo medio.
Por qué merece el viaje
- Un legado mediterráneo: Mira los resultados de la estancia de Flanagan en Gallifa en 1992, donde intercambió la sensibilidad británica por las texturas de la tierra catalana.
- Obras cerámicas poco comunes: Encuentra una faceta menos conocida del escultor a través de piezas íntimas de arcilla que reflejan su diálogo con los maestros Artigas y Miró.
- Diversidad de medios: Experimenta la amplitud de su práctica, desde la precisión del grabado Jessica's Forearm hasta la presencia de sus emblemáticos animales de bronce.
Disfrútala bien
Pasea por los espacios tranquilos de la fundación, fijándote en cómo la luz incide en las curvas del bronce. Después de ver los grabados, camina hasta el pueblo de Gallifa para sentir la quietud del paisaje que inspiró a Flanagan a dejar su huella en la arcilla.