Dos gigantes de la pintura figurativa del siglo XX se enfrentan sobre el lienzo: el cuerpo humano distorsionado, fracturado y reinventado como un espejo de la vida moderna.
No te preguntes qué artista es “mejor”. En su lugar, observa qué le ocurre al cuerpo humano entre ellos: Picasso lo fractura y lo reconstruye; Bacon lo empuja hacia la carne, la ansiedad y el colapso psicológico.
En la exposición
Picasso – Bacon: Qué se siente al ser humano se presenta en el Museo ALBERTINA de Viena del 18 de septiembre de 2026 al 31 de enero de 2027. La exposición reúne aproximadamente 70 obras clave de museos internacionales y colecciones privadas en un diálogo continuo entre los dos artistas.
La relación entre ambos es fascinante porque no fue simplemente una cuestión de influencia. Bacon se inspiró profundamente en Picasso y lo consideraba la gran figura artística de la primera mitad del siglo XX. Quería, en sus propias palabras y ambición, convertirse en una especie de Picasso para la segunda mitad del siglo: un cronista de lo que significaba ser humano. Picasso, por su parte, nunca se dejó influir por Bacon, pero siguió su carrera de cerca.
Por lo tanto, la exposición utiliza sus similitudes y diferencias como principio organizador. Ambos regresaron repetidamente a la figura humana, pero ninguno trató el cuerpo simplemente como algo a representar. Los cuerpos se descomponen, se distorsionan, se reconstruyen y se cargan psicológicamente.
Las conexiones temáticas incluyen crucifixiones, gritos, corridas de toros, desnudos y las “Lágrimas de Eros”, temas a través de los cuales ambos artistas exploraron el drama de la existencia. El dolor, la sexualidad, la vulnerabilidad y la mortalidad se convierten en experiencias visuales en lugar de puramente narrativas.
Entre las obras destacadas por el ALBERTINA se encuentran Figura a la orilla del mar (1929) y Bañista sentada (1930) de Picasso, junto a Estudio para un retrato (1949) y Figura sentada (1955) de Bacon. La exposición también incluye el Autorretrato (1972) de Bacon y Tres estudios de Isabel Rawsthorne.
El resultado es menos una retrospectiva convencional de dos personas que un argumento visual: ¿cómo hicieron dos artistas, separados por una generación y radicalmente diferentes en estilo, que la figura humana fuera uno de los temas más poderosos de la pintura moderna?
Por qué merece el viaje
Una visita obligada para los amantes de la pintura figurativa. La verdadera fuerza reside en la confrontación: Picasso y Bacon surgen no solo como dos maestros, sino como dos formas radicalmente diferentes de plantear la misma pregunta: ¿qué significa ser humano?
Picasso – Bacon: Qué se siente al ser humano
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