Antes de las coloridas y monumentales imágenes que los hicieron famosos, Gilbert & George eran dos jóvenes impecablemente vestidos que convertían la bebida, la vida nocturna y el día a día en arte.
La clave de Gilbert & George es su idea de “arte para todos”. No busques un tema oculto y complicado. Observa cómo convierten deliberadamente algo cotidiano —salir, beber, ser ellos mismos— en una performance artística.
En la exposición
Gilbert & George. Drifters se presenta en el Museo Kröller-Müller en Otterlo del 30 de mayo de 2026 al 1 de abril de 2027. La exposición se centra en los inicios de la carrera del dúo y, específicamente, en sus Drinking Pieces (1971–1974).
Tras graduarse en la Saint Martin's School of Art, Gilbert & George se mudaron a Spitalfields, en el East End de Londres. En una época en la que el arte conceptual podía parecer deliberadamente intelectual o distante, ellos querían crear lo que llamaron “arte para todos”: un arte arraigado en sus propias vidas y en el mundo que los rodeaba.
Eso significaba adoptar temas que el arte tradicional podría haber considerado demasiado ordinarios: la ciudad, la vida nocturna, la bebida, la amistad y ellos mismos. Beber no era simplemente algo representado en su obra; se convirtió en parte de su identidad y práctica artística.
La obra central, Drifters, fue creada en 1972 para una exposición en Roma. Como el dúo no tenía fondos para producir las grandes obras fotográficas que querían realizar, crearon en su lugar grandes dibujos al carboncillo. La obra consta de secciones separadas llenas de palabras e imágenes, con los propios artistas apareciendo entre ramas enredadas, vestidos con sus característicos trajes.
Palabras como “Gin and Tonic” y “Brazenly Plastered” (Descaradamente borrachos) aparecen junto a referencias a su imagen cuidadosamente construida de caballeros ingleses. La tensión entre la respetabilidad y el exceso ya está ahí, una combinación que se volvería central en su trabajo posterior.
La presentación también incluye dos obras fotográficas tempranas, Destructivism y Carefree, junto con otras Drinking Pieces. Vistas en conjunto, estas obras muestran al dúo experimentando con diferentes medios y desarrollando gradualmente el lenguaje visual distintivo que más tarde los haría mundialmente famosos.
Por qué merece el viaje
Vale la pena hacer una parada, especialmente si visitas el Kröller-Müller por primera vez. Drifters es pequeña, pero históricamente fascinante: te permite ver a Gilbert & George antes de convertirse en Gilbert & George, experimentando con los ingredientes que definirían su carrera: ellos mismos, la ciudad, la performance, las palabras, la fotografía y la vida cotidiana.
Vale la pena el viaje: ⭐⭐⭐⭐
Artlovers mood: Ingenioso · Provocador · Urbano · Lúdico
Gilbert & George. Drifters
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