De un vistazo
Aire, telarañas, agua y conocimiento ancestral se encuentran en una exposición viva sobre cómo los humanos podrían compartir el planeta de forma diferente.
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Artlovers Tip
Mira de cerca las estructuras que parecen sal; no son solo decorativas, sino que representan el delicado equilibrio del ecosistema de Atacama. Visita la exposición a última hora de la tarde, cuando el bajo sol bávaro interactúa con la distribución abierta de la galería para crear sombras que reflejan las tierras altas argentinas.
En la exposición
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Estilo
Descripción
La obra de Tomás Saraceno siempre ha tratado sobre los hilos invisibles que nos conectan con la atmósfera. En esta colaboración con las comunidades indígenas de las Salinas Grandes de Argentina, el artista sale de las paredes de la galería para abordar la supervivencia urgente del agua y el aire. Es una meditación sobre los futuros ancestrales que ya están presentes en el paisaje, guiada por la filosofía de Ailton Krenak.
Estás viendo cómo la rígida arquitectura del museo cede ante los elementos. La luz se refleja en texturas inspiradas en la sal y en la documentación de El Santuario del Agua (The Sanctuary of Water), mientras que el Englischer Garten circundante parece fluir a través de las galerías abiertas. El espacio se siente menos como un edificio y más como un pulmón vivo que respira, donde el cosmos y la tierra finalmente se encuentran.
Por qué merece el viaje
- Un estreno mundial: Sé de los primeros en ver la documentación y las raíces conceptuales de El Santuario del Agua (The Sanctuary of Water), una escultura permanente en el norte de Argentina.
- Diálogo con la naturaleza: Experimenta cómo Saraceno disuelve los límites del museo, continuando un linaje de obras atmosféricas inmersivas de Fujiko Nakaya y Philippe Parreno.
- Urgencia ecológica: Conecta con un llamado vital a la justicia ambiental que cierra la brecha entre las instituciones europeas y los protectores indígenas de la tierra.
Disfrútala bien
Comienza tu visita caminando por el Englischer Garten hacia el museo, notando cómo cambian el aire y la luz a medida que te acercas al edificio. Una vez dentro, muévete despacio entre las instalaciones para captar los sutiles cambios de atmósfera que Saraceno ha orquestado. Después, busca un banco junto al río Eisbach, justo afuera, para sentarte a asimilar que el entorno que acabas de ver en el arte es el mismo que fluye actualmente a tus pies.